Cuando tenemos que tomar decisiones al respecto de la decoración que utilizamos en nuestra nueva casa, el miedo a cansarnos de ella es el sentimiento más repetido en casi todas las personas.El color verde ha sido nuestro tono fetiche toda su vida, pero ahora de repente creemos que nos aburriremos de él y nos entra miedo a utilizarlo.
Tranquilidad, no hay por qué renunciar a nada. Atrás quedan los años de decoraciones estáticas y permanentes. Hoy en día podemos disfrutar de todos los colores, estilos, formas, texturas, tendencias… Con una cierta creatividad, podemos cambiar la decoración de nuestra casa siempre que queramos, cambie la estación o nuestra vida.Para poder hacerlo necesitaremos tener una base cama leónica, capaz de adaptarse a todas las formas y colores con las que queramos disfrazar la estancia.
Para poder llevar a cabo esos cambios deberemos tener la precaución de diseñar los elementos estructurales de una forma neutra. Si diseñamos un suelo de baldosas blancas y negras formando un damero, será muy complicado retirar nuestra atención de él por mucho empeño que pongamos en el resto del estilismo.
Si por el contrario optamos por un suelo de un único color neutro, blanco, negro, beige o con una rica madera no excesivamente barnizada, aceptará encantado el vestido de cualquier tipo de alfombras, de lana en invierno, de fibras en verano, de colores intensos o suaves en otros momentos.
Tranquilidad, no hay por qué renunciar a nada. Atrás quedan los años de decoraciones estáticas y permanentes. Hoy en día podemos disfrutar de todos los colores, estilos, formas, texturas, tendencias… Con una cierta creatividad, podemos cambiar la decoración de nuestra casa siempre que queramos, cambie la estación o nuestra vida.Para poder hacerlo necesitaremos tener una base cama leónica, capaz de adaptarse a todas las formas y colores con las que queramos disfrazar la estancia.
Para poder llevar a cabo esos cambios deberemos tener la precaución de diseñar los elementos estructurales de una forma neutra. Si diseñamos un suelo de baldosas blancas y negras formando un damero, será muy complicado retirar nuestra atención de él por mucho empeño que pongamos en el resto del estilismo.
Si por el contrario optamos por un suelo de un único color neutro, blanco, negro, beige o con una rica madera no excesivamente barnizada, aceptará encantado el vestido de cualquier tipo de alfombras, de lana en invierno, de fibras en verano, de colores intensos o suaves en otros momentos.
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